Escritor estadounidense, nace en 1899 en Chicago, hijo de
padre médico desde muy pequeño aprendió el oficio.
A los 19 años se alista a la Primera Guerra Mundial en el
frente Italiano como conductor de ambulancias, en donde fue herido lo que lo
hace regresar a Estados Unidos donde se dedicó un tiempo al periodismo.
Sus experiencias en la guerra serán elementos recurrentes
que inspiraran su obra literaria.
Sus viajes por África también se ven reflejados en varias de
sus obras.
En los años XX se traslada a París donde sus relaciones con
importantes representantes de la época como Scott Fitzgerald, Ezra Pound, Pablo
Picasso y Gertrude Stein darían a conocer a esa generación del periodo
entreguerras como <<la generación perdida>> lo cual lo hace
relacionarse con los ambientes literarios de vanguardia, experiencias que
marcan su forma de escritura.
Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial trabaja como
corresponsal en la Guerra Civil Española experiencia de la cual tomaría muchos
recursos que después incorporaría a sus novelas.
Posteriormente vivió en Cuba donde se dedicó a escribir y a
la pesca, afición recurrente en su literatura.
En 1953 obtiene el premio Pulitzer por su libro El viejo y
el mar y en 1954 el Premio Nobel de Literatura.
Como el reconocido escritor en el que se convirtió en su
época la realidad supero a la ficción y la vida del hombre en leyenda, lo que
lo lleva al suicidio en 1961.
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| Imagen recuperada de: https://bit.ly/2QvGM3Y |
Pienso que Hemingway trasciende a su época porque lo que
escribía a pesar de ser ficción era un reflejo del mundo en el que vivía, una
época que marca la historia de la humanidad.
Supo plasmar de tal modo la guerra y al hombre, expresar
todo lo que vivió y presencio, y hacerlo de forma tan real y sin dejarse nada
en el tintero, que logro un retrato de su tiempo fiel a lo que pasaba.
En su libro París era una fiesta pone:
“Cuando empiezas a escribir en primera persona, si las
historias resultan tan reales que la gente se las cree, los lectores pensarán
casi siempre que esas historias te sucedieron de verdad. Y es natural porque,
al inventarlas, hiciste que le sucedieran a la persona que las contaba. Si lo
logras, consigues que el lector crea que estos hechos le sucedieron también a
él. Y si eres capaz de hacerlo, empiezas a conseguir lo que pretendías, que es
construir algo que se convertirá en parte de la experiencia del lector y en
parte de su memoria. Habrá cosas que no notó al leer la historia o la novela,
pero que, sin que se de cuenta, penetrarán su memoria y su experiencia, de modo
que pasarán a formar parte de su vida. Conseguirlo no es sencillo.” (Hemingway,
2009, p.219)
Su maestría y la dedicación con que creaba sus textos, en
los cuales solo hablaba de cosas que conocía, con una documentación exhaustiva
acerca de cada hecho que presentaba, dejan ver su lado de periodista lo cual
hizo sus textos secos y directos, sin tantos adornos en su prosa se interesaba
más en lo que contaba que en como lo hacía.
Su importancia radica en que escribía de forma mecánica y
sabía de lo que hablaba; además que sabía como contar una buena historia para
atrapar al lector.

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